¿Necesitamos suplementos alimenticios?

Si te preocupas por tu salud, quizá te hayas preguntado si es posible conseguir todos los nutrientes que necesitas a partir de los alimentos que consumes. Lamentablemente la respuesta es no.  Incluso si la mayoría de tus alimentos son orgánicos/agroecológicos, si consumes carne sin hormonas y antibióticos, si bebes agua rica en minerales, la respuesta sigue siendo no. 


El mundo moderno, post-industrial y contaminado, incluye un modo de vida muy alejado del que tenían nuestros antepasados. Nuestro estilo de vida actual con todas sus comodidades tiene un precio, que es el desequilibrio de las funciones de nuestro organismo. Factores como el estrés, la sobreexposición a estímulos visuales, auditivos, etc., exposición a sustancias químicas y a metales pesados, han demostrado aumentar los requerimientos nutricionales del organismo, especialmente de vitaminas, minerales y antioxidantes. Estas sustancias evitan la acumulación de toxinas y radicales libres en nuestro ADN, telómeros y células. Por ende, mantener niveles nutricionales óptimos en nuestro organismo es fundamental para mantener a raya todo tipo de enfermedades. 


El ser humano actual necesita suplementos para tener un rendimiento óptimo. ¿Por qué?

1. Porque la calidad del suelo no es la misma que la de hace cien años. La técnicas de agricultura moderna y la sobre explotación de la tierra disminuyen la presencia de muchos nutrientes en el suelo. Si bien es cierto que los alimentos orgánicos/agroecológicos tienen más nutrientes que aquellos que no lo son, la diferencia es muy poca, ya que el suelo donde crecen ha sido sobre explotado sin que se repongan muchos de los minerales que la tierra consume y que tardan mucho tiempo en renovarse (la renovación completa del suelo tarda aproximadamente 500 años). Esto, aunado a los malos hábitos alimenticios de la gran mayoría de la población (basar la dieta principalmente en productos procesados, ricos en azúcares y harinas refinadas, con nulo aporte nutricional) hacen que hoy en día sea necesario obtener nutrientes por medio de la suplementación.


2. Porque nuestro cuerpo nunca absorbe el 100% del nutriente que contiene un alimento o producto. Aun cuando nos alimentemos lo mejor posible, debemos tomar en cuenta que el organismo no puede absorber el 100% de los nutrientes que ingerimos por medio de los alimentos. Además, hay muchos factores que disminuyen la capacidad de absorción de nuestro cuerpo: una flora bacteriana alterada (lo cual se debe a diferentes causas; una de los principales, nuevamente: la mala alimentación), el envejecimiento, el consumo excesivo de ciertos medicamentos (por ejemplo, la medicación para hipertensión o gastritis): todos estos factores disminuyen la capacidad de absorción de nutrientes de nuestro organismo.


3. El manejo de nuestros alimentos. Debes estar consciente de que la industria alimenticia tiene una cadena de procesamiento, distribución y almacenaje que atenta contra el contenido nutricional de los alimentos.  Una planta que crece con fertilización moderna tiene menos del 25% de nutrientes que una planta “salvaje”. Esto está directamente relacionado con los tiempos de producción. Para satisfacer la demanda de alimentos de la población, la industria debe acelerar el crecimiento de los cultivos. Si ya de por sí ese porcentaje de nutrientes es bajo, debemos saber que dicho porcentaje disminuye con cada minuto que esos alimentos pasan almacenados (¿has visto alguna vez frutas provenientes del otro lado del mundo? Es absurdo. Y probablemente ese fruto ya pueda considerarse con un aporte nutricional nulo). Por lógica, una manzana recién cortada tiene muchos más nutrientes que la que fue cortada hace meses y lleva otros tantos almacenada. 


4. Pesticidas y herbicidas. Nuestro cuerpo está constantemente expuesto a toxinas. A mayor exposición es también mayor nuestro requerimiento nutricional, para que nuestro organismo pueda lidiar (y desechar) toda esa toxicidad. Piensa en todas las sustancias que NO deberían entrar a nuestro organismo pero que de todas maneras entran: agua contaminada con metales pesados, plástico y BPA (sobre todo si consumes comida “para llevar” con mucha frecuencia), gases, pesticidas, etc. Entre los pesticidas más comunes encontramos el glifosato, conocido particularmente por causar permeabilidad intestinal; esto permite la entrada de toxinas provenientes del sistema digestivo al torrente sanguíneo, donde se distribuyen a todo el cuerpo.


5. Ejercicio u otras actividades que involucren desgaste físico. Si haces ejercicio, tu demanda metabólica aumenta. Necesitamos más oxígeno y más nutrientes para la construcción de nuevas fibras musculares. Tal vez pienses, ¿por qué simplemente no puedo aumentar mi ingesta de alimentos? No es tan simple. Ingerir mayor cantidad de alimentos representa un mayor desgaste para tu cuerpo (la restricción calórica del ayuno intermitente, tema que  abordaremos más adelante, es un elemento que te va a permitir vivir más años con mejor calidad de vida). Los suplementos, por un lado, te permiten cubrir déficits nutricionales y eliminar toxinas más rápidamente, sin tener que ingerir una enorme cantidad extra de calorías, sin contar la sobrecarga que esto representa para tu flora bacteriana y tu sistema digestivo. 


Conclusión:

La gran mayoría de las enfermedades crónicas aparecen por déficits nutricionales sostenidos a lo largo de mucho tiempo o por acumulación de toxinas. Ambos procesos pueden ser mitigados con suplementación. Utilízala sabiamente de acuerdo a tus síntomas y necesidades. Si te es posible, acude a realizarte un análisis de sangre para saber cuáles son tus déficits nutricionales, utilizar los suplementos apropiados y mejorar así tu calidad de vida, tu rendimiento, tu estado de ánimo, etc. 


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